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Viajar a Laponia con niños

Tras varios años planteándonos hacer una visita a Papá Noel, el año pasado, justo antes coger las vacaciones de Navidad los niños, emprendimos nuestro viaje a Laponia. Muchos me han preguntado qué actividades hacer, dónde alojarse, dónde ver a Papá Noel, qué edad es mejor para ir con los niños o qué ropa llevar.

Espero dar respuesta a todas estas dudas contando la preciosa experiencia de nuestro viaje.

Cuándo viajar a Laponia

Puedes viajar a Laponia en cualquier época del año, Papá Noel siempre está allí, pero todos tenemos en nuestra cabeza la idea de un paisaje nevado y las mayoría de actividades que nos imaginamos en esta zona se hacen en invierno, así que esta es la mejor temporada. Si vais con peques, lo ideal es ir antes de Navidad para ver a Papá Noel y entregarle la carta en mano. Nosotros fuimos la semana justo de antes de Navidad y estaba a rebosar de gente. Enero es el mes más frío, así que si el tema de Papá Noel no es una prioridad, yo recomiendo ir en febrero o marzo, que os aseguráis nieve y las temperaturas no son tan frías.

Con qué edad ir a Laponia

Es cierto que desde que los peques tienen uso de razón queremos llevarles a conocer a Papá Noel. Pero Laponia es mucho más, y si queréis disfrutar las actividades de nieve conviene que los niños sean algo más grandes. Además, las temperaturas son muy bajas y los niños muy pequeñitos pueden llegar a pasarlo mal. Imagino que los bebés finlandeses están acostumbrados a esas temperaturas, pero os aseguro que los españoles nos congelamos de frío, especialmente parados quietos esperando en alguna cola. Nosotros quizás nos decidimos muy tarde y fuimos con los niños de 12 y 10 años. Indira de 12 ya no creía en la magia de la navidad… pero incluso nos ayudó con su hermano de 10, que sí seguía creyendo.

Cómo llegar y moverse

En los meses de Navidad hay vuelos directos a Rovaniemi desde Madrid con Iberia, pero sacan poquitas plazas. Nosotros lo reservamos en verano, para volar en diciembre. También podéis volar desde Madrid y Barcelona a Rovaniemi haciendo escala en Helsinki. O incluso volar a la capital finlandesa y tomar un tren hasta Rovaniemi.

Una vez allí, nosotros alquilamos un coche. Las carreteras están llenas de nieve, no lo voy a negar, pero las ruedas son de invierno y es como ir continuamente con cadenas, se conduce bien, sólo hay que ir tranquilo y con atención.

Dónde ver a Papá Noel

Hay principalmente 3 opciones para visitarle:

Santa Claus Village

En Rovaniemi hay 2 parques de Papá Noel. El Santa Claus Village es el principal. Se trata de todo un complejo con hoteles, cabañas, restaurantes, tiendas y un montón de actividades típicas de las zonas polares: trineos de huskies y de renos, motos de nieve, una granjita… El acceso al complejo es gratis y pagas las actividades que quieres hacer. Aquí dentro hay un parque llamado Snowman World con un tobogán de nieve, un laberinto construido de hielo y un restaurante de hielo, toda una experiencia si no te da miedo el frío. Nosotros comimos echando leches y corriendo al laberinto a movernos un poco y entrar en calor.

Este es el lugar principal si quieres visitar a Papá Noel , se encuentra en su Oficina y sólo tienes que hacer una cola que a veces se alarga mucho. Chapurrea un poco de español, así que para los 5 minutos que estás con él y te haces la foto es suficiente. También puedes encargar, si te alojas en el complejo, que venga a hacerte una visita privada de unos 15 minutos. Esto está muy bien si sois un grupo con varios niños, los niños alucinan cuando llaman a tu puerta y es… el mismísimo Papá Noel. Además, si lo encargas puede traer un regalito a los peques y tiene algo de información de ellos como si les conociese de toda la vida. Por contra es una visita bastante cara y si los niños no hablan inglés se quedan sin nada que decirle, sólo flipados con la boca abierta.

 

 

Santa Park

El Santa Park (The home Cavern of Santa Claus) yo diría que es el parque secundario. Lo bueno es que está en el interior de una cueva y según llegas cuelgas el abrigo en un ropero y te olvidas del frío. Muy guay si vais con bebés porque no pasas nada de frío. Aquí pagas una entrada y tienes acceso prácticamente a todo. Puedes ver a Papá Noel, subir en un trenecito, ver la escuela de elfos (en inglés), hacer galletas de jengibre (pago aparte), ver el espectáculo de los elfos, cruzar el círculo polar y ver un montón de tiendecitas.

Este Papá Noel es muy parecido al anterior, estás 5 minutos y te dice cuatro cositas en tu idioma. Nosotros fue el primero al que visitamos y Sam se quedó mudo de la emoción al verle.

Joulukka

Existe una visita privada que contratas en Santa Claus Secret Forest, donde te llevan a un bosque secreto, te reciben los elfos y te llevan a conocer a Papá Noel. Tiene que ser una excursión preciosa, pero nosotros no la hicimos, mis hijos hablan poquito inglés y considero que lo chulo es poder integrarte y hablar directamente con los elfos y con Papá Noel (y no con tu madre traduciendo). Además, me parecía que 2 Papás Noeles ya eran suficiente, luego te las tienes que ingeniar para contarles que uno de ellos no es el de verdad o la milonga que se te ocurra de por qué hay varios Papás Noeles.

Seguramente encontréis algún otro Papá Noel en la zona. En la plaza de Rovaniemi también encontramos una casa donde podías visitarle, aunque ya no sé si este era tan auténtico como los otros o más bien como el del centro comercial de tu barrio.

Qué actividades hacer en Laponia

Nosotros hicimos un montón de actividades y visitas, la mayoría programadas varios meses antes de nuestro viaje. Estas son las principales:

Trineo de Huskies

Esta es la actividad que más disfrutamos nosotros. Hay varias compañías, distintos trayectos y puedes contratarlo allí mismo o por adelantado, como hicimos nosotros. Elegimos a la empresa Bearhill y el tour The happy trail tour, donde haces un tour de unos 45 minutos (6-10km) conduciendo el trineo tú mismo, una auténtica maravilla. También te enseñan las instalaciones y pasas un ratito con los perros, les das alguna chuche y te cuentan un montón de curiosidades de ellos (en inglés). Hay tours más largos (aunque me daba miedo a que se hiciesen muy pesados si hacía frío) y otros más cortitos, pero tampoco quería que nos supiese a poco… El que hicimos nos gustó mucho pero la próxima elegiremos uno más largo seguro. Aquí te equipan con un mono que se pone encima de tu abrigo, botas, calcetines de lana… Cero frío.

 

 
 
 
 
 
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Granja de renos

Hay varios lugares donde puedes montar en el trineo de renos, algunos incluso en granjas donde combinas renos y huskies. Nosotros elegimos el Safari de renos de la granja Porovaara Hill. Está un poquito alejada, pero te van a recoger en tu alojamiento. El paseo en el trineo de renos es bonito, vas tranquilamente por un paisaje nevado, dura como una hora y te tapas con una piel de reno… Ejem… Aquí es muy normal, pero no deja de ser un poco chocante. Luego te llevan a dar de comer a los renos, lo que más le gusta es el liquen y te lo cogen de la mano. Y también tienen un tentempié para los humanos, unas salchichas que directamente pones tú pinchadas en un palo al fuego de la hoguera, mientras, tomas zumo de arándano calentito, suena raro pero está rico y reconforta del frío.

Motos de nieve

Nosotros hicimos esta excursión con Artic Circle Snowmobile Park, un tour de 1 hora, pero hay miles de opciones. Esta es la actividad que más disfrutó Indira, la velocidad y adrenalina fluyen en este paseo por un bosque nevado. Los peques van en un trineo tirado por la guía y he de confesar que eso no mola tanto. Con 12 años a mi hija la dejaron ir de paquete en la moto y eso es lo divertido. Nuestra excursión salía desde el Santa Claus Village y aquí mismo tienen también un circuito pequeño de motos para que lo conduzcan los niños desde bien pequeñitos, es como las motos de la feria y mis hijos lo disfrutaron un montón, sobre todo el pequeño que no había podido ir en la moto grande.

 
 
 
 
 
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Museo Pilke

Se trata de un museo de ciencias y en la línea de otros museos nórdicos, está muy enfocado a que los niños aprendan tocando y experimentando. En el museo se muestra información sobre todo de los bosques y de la industria forestal, ligados a la biodiversidad, la sostenibilidad y el uso responsable de los recursos naturales. Como curiosidad, hay una excavadora real a la que te puedes subir y tocar todos sus botones.

Auroras Boreales

En Rovaniemi y otras localidades de Finlandia puedes encontrar muchas excursiones para ir a ver las auroras boreales. Este es un fenómeno natural bellísimo, pero nadie te garantiza que vayas a verlo. Nosotros no nos animamos a hacer ninguna excursión organizada, porque pensamos que para los niños podía ser muy pesado estar parados por la noche mirando al cielo y pasando frío. Y sin embargo, en la puerta de nuestra casa vacacional vino una aurora a vernos. ¿Qué puedo deciros…? ¡Pura magia!

Cómo abrigarse en Laponia

Existen tiendas de alquiler de ropa de abrigo, sin embargo nosotros optamos por llevarnos nuestra propia ropa, la ropa de esquí y alguna cosita más.
Comenzamos por los pies, buenas botas de montaña o de nieve, calentitas por dentro y aislantes por fuera, que no se calen con la nieve. Unos calcetines gordos, de lana o de esquiar, yo acabé poniéndome 2 pares a la vez. Mallas o pantalón térmico y encima el pantalón de esquí. Camiseta térmica, jersey de lana o forro polar y abrigo. Al cuello braga o bufanda y gorro que no falte, que por la cabeza entra mucho frío. Y guantes o manoplas.
Nosotros además llevamos unos saquitos calentadores de manos y de pies que duran unas 8 horas.

Y con toda esta ropa te vas poniendo y quitando capas en función de frío que hace. En algunas actividades como las motos de nieve o los trineos de huskies te daban además un abrigo para ponerte encima del tuyo. No resulta nada cómodo pero así no pasas frío, que es lo importante.

Dónde alojarse en Laponia

Nosotros nos quedamos en 2 sitios distintos y lo cierto es que nuestra experiencia fue muy diferente en cada uno.

En primer lugar alquilamos una casa tipo cabaña a las afueras de Rovaniemi, entre un lago y un río helados, con un paisaje precioso nevado, de esos que cada mañana al salir tienes que quitar la nieve del camino para sacar el coche. Muy bucólico. Se respiraba tranquilidad en medio de la naturaleza y los niños jugaban en los montones de nieve con trineos que nos dejó el dueño de la casa.

Después nos trasladamos al Santa Claus Village, a uno de sus hoteles, mucho más turístico y masificado, aunque lo bueno aquí es que aparcas el coche y vas andando a todas partes porque en el complejo tienes todas las actividades de la zona. Si vais con niños muy pequeños quizás este parque sea más cómodo, para no estar usando todo el rato el coche, pero a nosotros nos gustó muchísimo más la primera estancia en la casita, nos pareció más auténtica.

Espero en este post haber resuelto las grandes dudas que suponen elegir este destino para viajar con peques. Desde luego es una auténtica maravilla, pero si además, si vas preparado y con las ideas claras de lo que puedes encontrar, lo disfrutaréis mucho más.

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